La Mujer cuentacuentos

Es hora de contar cuentos de mujer…

Ahora está amaneciendo,

los dedos del sol atraviesan

la envolvente rigidez de las telas de araña,

los sentidos del mundo diurno

comienzan a parpadear cuando,

sin haberlo podido prever,

el castillo de agua se hace cascada

y riega el océano de lágrimas

y la mujer

que ya había sucumbido hace tiempo

al peso de su baúl,

se recuesta sobre él intentando descansar.

Dormida baila con una niña,

una niña ligera y azul,

ella flota en la vaporosidad de

su vestido verde

y se dedica, más allá de la música

y del torbellino de pétalos de lilas

a contar cuentos,

cuentos cosechados de los ojos

de quienes desean detenerse a escuchar.

Se llama…

Recuerda que no lo recuerda

mientras se acerca a la niña 

– es una niña de olor a azahar –

para susurrarle un secreto al oído.

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